Vuelo con Usain Bolt y Michael Phelps
14/09/2012Pues sí. No os lo vais a creer pero ayer volé con Usain Bolt y con Michael Phelps. Qué casualidad justo ahora que han sido los Juegos Olímpicos. Y no penséis que hice un vuelo de Londres a Kingston o a Baltimore para devolverles a su casa con sus medallas. No. El vuelo fue Bilbao-Lanzarote. Y ahora que os preguntáis que hacían Bolt y Phelps de camino a Lanzarote desde Bilbao... Os cuento; además, me suele pasar mucho. Cuando no es Bolt, es Fermin Cacho, Roger Federer o Mireia Belmonte. Al llegar al hotel de Lanzarote, y después de la siesta, quedamos para cenar toda la tripulación. Suele ser un momento agradable en el que nos reímos, hablamos de qué tal está esta compañía o aquella y algunas veces contamos algo personal. Empezó, como todo suele empezar, con la pregunta: "¿Chicos, qué habéis hecho por la tarde?". Marta y Silvia dicen que se han cambiado y que han ido a ver si encontraban las gafas de sol que habían encargado. Iñigo, el segundo piloto, que él había estado haciendo uno de esos cursos que los pilotos tienen que hacer on-line. Al llegar mi turno, dije despreocupadamente que había dormido la siesta porque me dolía todo:" Ayer me dí una paliza en el gym...ufff ". Mis compañeras me miran con los ojos como platos. Y les apostillo que, aparte de mis ejercicios, pesas, etc, hice treinta minutos de cinta. Más caras de sorpresa y cierto brillo de temor en la mirada... en 2 milisegundos, entendí por qué. Al oírme acabar la frase, Diego, el comandante (cincuentón, majísimo, chaparrito y gran orador) arranca el motor de su lengua y dice: "Y con media hora, ¿estás así chaval?. Mira, yo cuando hemos llegado, me he cambiado, he bajado al gimnasio del hotel, he hecho mil abdominales, pesas, noventa minutos de cinta y después veinte largos en la piscina. Estoy como una moto. ¡Mira qué brazo! Yo a tu edad....bla,bla,bla". La verdad es que he pensado que el tío no estaba en tan buena forma para eso, pero bueno... Intuí que Pepa, la sobrecargo, soltaba una risilla maliciosa. En fin, la cena acaba, Iñigo y Diego se quedan en el hall del hotel comentando y yo me subo con las chicas en el ascensor. Entonces, la sobrecargo confiesa y nos lo cuenta. Le ha tocado la última habitación del pasillo en la planta 6 y al comandante la penúltima justo a su lado. Pepa nos cuenta que no ha podido pegar ojo ni dos minutos por los ronquidos de Diego, y que al final ha tenido que optar por encender la tele y ver Sálvame... Nos dolía la tripa de reírnos. Pero Diego es tan majo que se le perdona todo. Eso sí, como desde hace tiempo él me llama " Tintín " por mi peinado, yo ahora no pierdo la oportunidad de entrar en cabina y decirle. " ¿A que hora aterrizamos comandante Usain? "




