THE FLYING GOURMET - Capítulo 1

15/07/2014

Comenzamos esta sección con algunas pinceladas sobre gastronomía, refiriéndolas al ambiente aeronáutico, es decir a bordo de las Primeras Clases en Líneas de reconocido prestigio. Periódicamente iremos publicando breves informativos sobre las exquisiteces que deleitan a nuestros pasajeros. Empezaremos por una entrada de lujo, cada vez menos frecuente , por su costo, en los aviones: El Caviar. Nos referiremos al caviar “de verdad” no a esa especie de tinta china que se encuentra en algunas tiendas con el pretencioso nombre de caviar. El caviar es simplemente las huevas del pez esturión, ligeramente saladas y sin ningún aditivo. Los mejores caviares han sido, tradicionalmente, los Iraníes y los rusos. Aunque hay diversas variedades, los más conocidos en orden de importancia son éstos 1.- Caviar Beluga, de grano grueso, procede de las hembras del esturión Beluga. Una exquisitez que puede llegar a costar 2.300 euros el kilo. Normalmente y debido a su elevado costo,  se sirve a los pasajeros en terrinas individuales de 1 onza (28 gramos.) Este  caviar  es tan costoso porque el esturión Beluga es una especie amenazada. Varias naciones impiden la importación de este caviar  y su rareza ha aumentado el costo en los países que lo permiten 2.-  Caviar Osetra, grano algo más pequeño, de color marrón oscuro y un ligero sabor a nueces. Es muy solicitado y de costo algo inferior al Beluga. 3.- Caviar Sevruga – procede del mar Caspio y es el de grano más pequeño de las tres mejores variedades. Pero lo que le falta de tamaño le sobra en sabor. Los esturiones que lo producen rara vez pesan más de 20 kilos. Es quizás la clase más frecuente en la Primera Clase de los aviones. Aunque la pesca legal de esturión está estrictamente regulada en la mayoría de los países a lo largo del río Danubio y del mar Negro -que han implementado límites de capturas y prohibiciones al comercio-, la pesca y el comercio ilegales continúan. El envase sin abrir debe conservarse de 1º a 4ºC (sobre cero) con una duración, dependiendo del grado de pasteurización, de 1 a 4 meses. Una vez abierto el envase debe consumirse en un plazo de cuatro  días ya que es un producto natural que no lleva ningún aditivo ni conservante. Como es un producto muy perecedero y altamente tóxico si está en mal estado,  en la mayoría de las líneas aéreas que lo sirven, recomiendan a los tripulantes no devolver al catering el que haya sobrado, sino que la tripulación lo disfrute. Por este motivo los que hemos trabajado en la Primera Clase de vuelos de larga distancia, tenemos “un amplio conocimiento” de este producto. (Lol) Hasta la próxima, donde seguiremos  hablando de éste y otros temas relacionados con la excelencia en el servicio a bordo. ____________________________________________________________ Vicente es director de formación en Air Hostess Sevilla. Fue TCP, Director de Servicios a Pasajeros en varias Líneas Aéreas, ganador de dos premios gastronómicos sobre Servicio a Bordo, miembro de la “Chaine de Rotisseurs” capítulo aéreo y con más de 40 años de experiencia en el sector.

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