Tenemos chica nueva en la oficina... del aire.

31/10/2012

Ayer tuve un día estupendo de principio a fin, de derecha a izquierda y de norte a sur. Y nunca mejor dicho, porque volamos de norte a sur y de sur a norte por lo menos dos veces en el día. Empezamos la línea en Madrid, volamos a Bilbao, después a Málaga y acabamos en Paris. Os escribo desde mi preciosa habitación del hotel, en el barrio de Montparnasse. Hay días en los que desearía no bajarme del avión. Y no es broma... ¡a ver cuántas personas pueden decir lo mismo de su trabajo! Ayer fue uno de esos días. Se incorporaba una nueva TCP a la compañía, y la pobre estaba tan nerviosa ¡que se pasó los dos primeros vuelos con la tensión bajísima! pero todo el mundo estaba dispuesto a ayudarla, todos estábamos más unidos que nunca y siempre que hay chica o chico nuevos, las escalas se convierten en pequeñas fiestas de media hora para celebrar el "bautizo" del nuevo compañero. A mi me gustan mucho estos vuelo. No para ver lo nerviosas que se ponen las nuevas TCPs, claro, si no porque ellas siempre dan un toque fresco al vuelo. Están ansiosas por aprender, con ganas de trabajar y con una amplia sonrisa que contagian a toda la tripulación. Y además, siempre que acabamos el vuelo y llegamos a la ciudad en la que nos toque descansar, es maravilloso ver la ilusión y la emoción que les hace ver la ciudad por primera vez. Ayer, por ejemplo, cuando llegamos a Paris, fue como si hubiéramos llegado a las puertas del paraíso. Teníais que ver la cara de Anita cuando vio la Torre Eiffel por primera vez y mientras paseábamos por los Champs Elysees. Esta mañana, cuando bajamos a recepción para volver al aeropuerto, ella ya estaba esperándonos a todos. Después del primer día de nervios, hoy se veía con más ganas y fuerza de volver a la carga con nuestros pasajeros. Me parece que a ella, igual que a todos nosotros, también le va a apasionar este mundillo del avión.¡Bienvenida a bordo, Anita!

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