Rescate en las Maldivas.
15/05/2014Estábamos en época navideña, a mí me tocaba estar de imaginaria. El día anterior a Nochebuena tuve una llamada, tenía que incorporarme urgentemente en el aeropuerto porque teníamos que volar urgentemente a Mali, un tsunami había arrasado Indonesia y una de nuestras tripulaciones estaba allí y había que ir a recogerlos. Cuando llegué al aeropuerto una de mis compañeras me comentó que no era obligatorio ir y que ella no iba pues le asustaba lo que se podía encontrar ya que el maremoto había arrasado con todo. Yo no me lo pensé y subí al avión con el resto de la tripulación, el vuelo salvo nosotros iba vacío pero las bodegas iban totalmente llenas con material médico, alimentos, mantas y todo necesario para cuando ocurren este tipo de catástrofes. Cuando llegamos allí el espectáculo que nos encontramos era Dantesco, pues aunque Mali no era el epicentro del maremoto sí había sufrido los coletazos , cristales rotos , cascotes por todas partes, árboles arrancados de cuajo, en fin… Cuando llegué a mi habitación que daba al mar me parecía imposible que ese mar que yo contemplaba en ese momento que estaba totalmente en calma y que trasmitía esa sensación de placidez fuera el mismo que había ocasionado tanta desgracia. Los compañeros que estaban allí comentaron que la ola había entrado en sus habitaciones y que el agua les había llegado a la altura de las rodillas con lo que a muchos les había empapado sus maletas y equipaje. Tuvimos que ir a Srilanka pues con muy mal criterio al piloto y al copiloto se les había ocurrido coger un vuelo e irse allí a pasarlo bien con la gente de otra tripulación la noche anterior. En el avión de regreso venían pasajeros que en su cara se leía todo el horror por el que habían pasado, habían visto el desastre en primera línea e incluso alguno había perdido algún familiar. Por otro lado el aspecto de la tripulación era desastroso pues muchos habían perdido la ropa o la tenían mojada, otros tenían curas por los cortes de los cristales que se habían roto y les habían alcanzado. El piloto y el copiloto tampoco presentaban buen aspecto sabiendo lo que se les vendría encima al llegar al aeropuerto puesto que les iban amonestar por falta grave por abandono de tripulación. Al llegar a nuestro aeropuerto en Gatwick (Londres) fuimos recibidos por las autoridades aeroportuarias que nos agradecieron nuestra ayuda y también por la jefa de TCP´s Shelly Hunter . Creo que sin duda fue la anécdota más triste que he vivido en mis años de azafata, María Isabel Arca.




