¿Por qué poner la cabeza entre las piernas es postura de protección?

14/05/2014

Contradiciendo algunas opiniones que dicen por ahí que el único propósito de bajar a cabeza y abrazarse las piernas mientras el avión se desploma es evitar ser decapitado por objetos voladores y, así, hacerles la vida más fácil a los forenses encargados de la identificación de los cuerpos, parece ser que la pose sí tiene un propósito útil. Sentarse con la cabeza entre las piernas o con la cabeza sobre los brazos apoyados en la silla de enfrente es la posición más segura pera evitar el efecto látigo de un aterrizaje forzoso. El término “efecto látigo” o “latigazo cervical” (whiplash), fue acuñado por Crowe en 1928, para describir un mecanismo lesional consistente en una brusca hiperextensión seguida de una hiperflexión del cuello. Esto mismo fue definido por el grupo de trabajo de Québec (QTF)  sobre trastornos asociados al latigazo cervical (WAD: whiplash-associated disorders), como una transferencia de energía al cuello, resultado de una aceleración-desaceleración, que puede provenir de un impacto desde atrás o desde un lado, predominantemente causado por accidente de vehículos a motor. La energía transferida puede causar lesiones óseas o de los tejidos blandos, las cuales  a su vez, pueden llevar a una amplia variedad de manifestaciones clínicas cuyo principal síntoma sería el dolor cervical. Al sujetar la cabeza con nuestros propios brazos, parece ser que evitamos que nuestras cervicales queden sueltas al libre albedrío del impacto causado por un accidente aéreo. Por lo tanto, si cualquiera de nosotros estamos predestinados a morir ese día, esconder la cabeza como un avestruz no sirve de nada, en cambio si el accidente no es fatal, sí que nos puede evitar heridas y consecuencias más graves. Así que, mientras podamos, agachémos la cabeza!

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