Patinaje sobre hielo con zapatos. Bienvenidos al aeropuerto de Lulea.

01/10/2012

Antes de empezar, esperad que me voy a tomar un ibuprofeno. Me duele el cuerpo entero, en especial los costados y la espalda. Hace un rato he estado patinando sobre hielo. Os escribo desde el Elite Stadshotellet de Lulea al norte de Suecia. Nunca he estado en Kiruna, el pueblo en el que transcurre la acción de los libros de Asa Larsson, pero me lo imagino como ésto. Mucha vegetación, diseño sueco y frío. Pero bueno, se está acabando el verano aquí y todavia no está todo nevado y con la noche eterna. Más bien ahora es la noche la que nunca cae. La ciudad nos ha recibido con unos agradables 3ºC que para estas latitudes ya es bastante. Pero la temperatura en el aeropuerto era 1ºC. Casi 0ºC. Ni frío ni calor, que diría un castizo. El vuelo desde Málaga ha sido largo y frenético. Ya sabéis que los pasajeros suecos piden mucho y no escatiman en gastos. Se parecen a nosotros. No, para nada, ¡es broma! Al aterrizar nos ha sorprendido el arco de agua que nos han hecho los bomberos. No sabíamos por qué era. ¿Éramos el vuelo un millón? No. ¿Último vuelo del temporada de verano? Tampoco. Al final nos han explicado que estaban ensayando para no se qué ceremonia a la que tenían que acudir. ¡Qué bonito!. Para los que no conozcáis estos aeropuertos os explicaré. Son casi todos iguales. Una terminal pequeñita. Casi estilo caseta. La mayoría sin fingers. Y con muy pocos vuelos. Ahora mismo en Lulea hay 3 fingers si no he contado mal, pero a nosotros nos han aparcado en remoto, casi casi dónde nos han hecho el pórtico de agua. En los pasajeros caras de fastidio por cambiar los 26ºC de Málaga por este pírrico 1ºC del norte sueco. Pero bueno, ellos están acostumbrados y se han bajado en la misma manguita corta que traían de Málaga andando hasta la terminal. Nosotros,  mientras, hemos recogido todos los infant kits y hemos hecho la revisión de seguridad obligatoria cuando los pasajeros desembarcan. Fuera seguía haciendo frío. Luego habiá que " forrarse". Las chicas se ponían sus botas altas y todos los demás, la bufanda , los guantes, chaleco, chaqueta y por último el abrigo del uniforme. Exacto. Ya sé que pensáis. Mezcla entre cebolla y muñeco Michelin. Yo he empezado a bajar el primero la escalerilla. Soy muy friolero y tenía muchas ganas de llegar a la furgoneta del hotel que, seguro, nos esperaba con la calefacción a tope. Detrás me seguían las chicas. ¡Qué frío! Allá vamos. Último escalón. Malin, la sueca de la tripulación a mi lado. Y... comenzamos a resbalar. Sí. Resbalamos. Resbalamos.Resbalamos y nos empezamos a agarrar entre los 2 hasta que ¡ plaf !  Tremendo costalazo. Y cuando digo tremendo, es tremendo estilo película de Steve Martin. Al voltearme en el suelo veo a otras 3 compañeras en el suelo y al copiloto tratando de mantener el equilibrio agarrado a la escalerilla del avión cual Lina Morgan. ¿Qué pasaba? Pues sí. Era eso. Nos había dejado aparcados muy cerca de donde había caído el agua de los bomberos. Mientras que los pasajeros fueron bajando solo era agua. Pero después de los 10 minutos de más que tardamos nosotros unidos a los 0ºC  el agua se había convertido en una fina capa de hielo. Tan deslizante ella. Pero si divertido fue ver como hemos caído en plan " Videos de primera ", peor ha sido levantarse. Más de uno y de una nos hemos dado otro par de golpes antes de decidir, juiciosamente, salir a gatas de la placa de hielo. Sin dignidad, pero con riñones. Que ya vamos cumpliendo años. Juro que hay fotos en Facebook al respecto que jamás deberían haber visto la luz. Luego eso sí, algunos hemos hecho un patinaje controlado como el que se hace cuando enceran el suelo de la terminal del aeropuerto y como el que Tom Cruise  hace en la película " Risky Bussiness ". Me he vuelto a caer. Os dejo. Voy a ponerme hielo en la muñeca. ha sido de...algo en el avión. Sí. Lo prometo.   img: by Scrap Pile

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