Lipotimia on board

03/10/2012

Iba a empezar diciéndoos que vaya racha llevo estos últimos días, pero no. En realidad, ésto es así. Como bien os dije un día: en este mundillo siempre pasan cosas. Y quizá es eso lo que lo hace tan interesante. En mi humilde opinión, no me gustaría tener un trabajo de 9 a 5 en una oficina. Reuniones, llamadas, e-mails, videoconferencias, plazos, informes...Ufff, sólo de pensarlo me agobio un poco. Obviamente, cada uno tiene su opinión y más ahora que está la cosa muy mala con los trabajos y no estamos para elegir. Pero este trabajo te ofrece el dinamismo que te da "lo desconocido" del día a día. Quizá por eso engancha. A lo que vamos que me lío... Hoy una señora ha tenido una lipotimia a bordo. Pensaréis que no es la noticia del siglo. No, no hace falta que paréis las rotativas. La señora al final se ha puesto mejor, pero hemos tenido que liar una, que ni os cuento... Nada más despegar hacia Barcelona, una chica se levanta muy asustada diciendo que su madre (de unos 50 años) estaba mareada y que ahora había perdido el conocimiento. Ahí se te enciende la bombilla y te pones en " modo emergencia médica a bordo ". Lo primero, llamar a la sobrecargo para que se lo comunique al comandante y después entre los 3 TCPs restantes nos organizamos. Maria y Anne van atender a la señora, y yo, tras confirmarlo con la sobrecargo, cojo el micrófono, llamado PA, y pregunto si hay un médico o personal sanitario a bordo. Acordaos de este post y ya veréis que en el 97% de los vuelos hay un doctor o una enfermera. No. No es cosa de película. Siempre hay uno a bordo. Cuando llego a la escena, ya se ha acercado una señora que se identifica como doctora y se hace cargo de la situación. Ayudo al marido a sacar a la señora del asiento y a tenderla en el pasillo. Dicho ésto me aparto y dejo a la doctora trabajar con la ayuda de Silvia y Anne. Me dirijo a la parte trasera a preparar, por si las moscas, una botella de oxígeno medicinal y una de las mascarillas. Mientras Silvia ayuda a la doctora, Anne y nuestra sobrecargo Mari mantienen a los pasajeros sentados y en calma. Hay que dejar trabajar a la médico. Decidimos trasladarla al galley para que pueda estar tumbada en el suelo con los pies en alto y respirar tranquilamente lejos de miradas ajenas. Entre el marido y yo la llevamos al galley. La señora ya está consciente pero aturdida. En el galley le montamos una cama con mantitas en el suelo que ríete tú de las de Usuhaia Ibiza.  La doctora nos dice que la dejemos descansar y en silencio, y que cuando se levante le demos un vasito de zumo porque tiene azúcar. Dicho y hecho. A los 20 minutos la señora Aurora, que así se llamaba, estaba como una rosa. Ha sacado su móvil y nos ha enseñado las fotos que había tomado en las Islas Cíes y para colmo, nos han regalado una empanada de bacalao con pasas que nos hemos comido en el siguiente salto camino de Amsterdam. Cuando pasan estas cosas se me suele quedar una agradable sensación en el cuerpo. Para eso somos TCPs. Para eso nos preparamos. Hay muchas más cosas alrededor de esta profesión pero ésta es la esencia. Nos preparamos toda la vida para estos momentos que pueden suceder y que queremos que nunca sucedan. Pero cuando pasan ahí estamos. Coordinados como un equipo. Recordando lo que aprendimos en nuestra etapa de formación

Blog

Compartir: