Las novatadas de los TCPs. Hoy he vuelto a caer

28/09/2012

Tirando de tópico, podemos decir que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero es que yo, dentro del avión, sigo tropezando mil veces con los mismo:  la broma o novatada, llamadlo como queráis. Sí. Nos hacemos bromas todo el rato. En especial cuando, en mi caso, hay otro chico en la tripulación. No paramos. Obviamente, estamos pendientes de nuestro primer cometido: la seguridad y la atención a los pasajeros, por supuesto. Pero pensad, que son muchísimas horas juntos. Días seguidos. Ratos  que coinciden con horas nocturnas en las que los pasajeros duermen o simples ratos en los que la cosa está tranquila y hay que llenar horas. Dicho ésto... Hoy he vuelto a caer en la mejor broma a bordo que recuerdo. Es mi preferida para hacerle a los demás, pero siempre coincide un día en el que estás con la guardia baja y...¡ zas ! Veréis, es una broma muy simple. ¡Pero da una rabia cuando ves que has caído como un pardillo...! En el galley trasero de un Airbus A320 hay 2 PAs. Ya sabéis, los teléfonos que usamos para llamarnos entre nosotros, llamar a los pilotos o para hacer anuncios al pasaje. En la parte delantera hay otro en la posición que ocupan la/el sobrecargo y la/el TCP que vuela delante. Cómo os he dicho es simple pero hilarante hasta decir basta. Y más gracioso es ver la cara de tonto que se le queda a uno al sufrirla. Como a mí. Sólo se necesita un tarrito de mantequilla de los que vienen en las bandejitas del desayuno y un poco de atrevimiento. Has de buscar el momento en el que el galley trasero esté desierto. Te infiltras armado de tu tarrito de mantequilla. Coges uno de los telefonillos y untas a conciencia el auricular con la susodicha mantequilla. Repites la acción con el auricular del otro teléfono y sales al pasillo con la mejor de tus sonrisas al cruzarte con alguno de tus compañeros.  Incluso les dices algo cariñoso. Poker face lo llaman. Despúes te vas a la galley delantero y esperas " afilando el cuchillo " un ratito. Que no se note. Y entonces, cuando a través de la cortinilla ves que tus compis están en el galley, presionas la tecla y llamas detrás:
  • ¿Sí?
  • Hola.
  • Sí, dime.
  • ¿Hola?
  • Dime, dime.
  • Oye no te oigo. Prueba a ver el otro teléfono que ese no se oye.
Primera oreja pringada de mantequilla. Y a lo mejor, hasta el pelo. Toca la segunda. Repites conversación pero ya te entra la risa. Y la víctima ya capta lo que ha pasado. Hoy he volado con mi queridísimo Alberto, mi compi de la escuela. Alberto era de la siguiente promoción cuando hicimos el curso de TCP. Hace alrededor de un año, volamos juntos 5 días seguidos y se lo hice 3 veces. Incluso al subir de desayunar en el hotel de Roma, vi la puerta de su habitación abierta porque la estaban limpiando. Hablé con la chica y le expliqué que le iba a gastar una broma. A falta de mantequilla, utilicé espuma de afeitar y se la puse en el teléfono de la habitación. Y cayó. Hoy he caído yo. Este maldito libro me tiene ensimismado. Me han llamado a traición y he caído como dios manda. De ambas orejas. Que sentimiento de ser tonto se te queda cuando coges el segundo teléfono y sólo oyes la risa de tu compañero. Te tocas las orejas y te huelen a tostada. Precioso. Estas bromas ayudan a formar grupo y crear buen ambiente, en mi opinión. Algunos pensaréis que maldita la gracia pero son muchas horas y días fuera de casa lejos de los tuyos. Además tú sabes a quién se la puedes hacer o quién no se lo va a tomar mal.  Y creo también que ayudan al buen ambiente dentro de la tripulación. Ambiente que luego se plasma en el pasillo. Por eso, adoro ser TCP. Por el buen ambiente de trabajo. Eso sí, este Alberto me las va a pagar. Aunque tenga que esperar un año entero como él ha hecho. La venganza se sirve en plato frío... ¡Buen fin de semana a todos! img:

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