Jésica Plaza, ex alumna de Air-Hostess Málaga, nos relata su paso por la escuela

08/04/2014

Mi nombre es Jésica Plaza, ex alumna de Air-Hostess Málaga,  y quiero contar mi experiencia allí y toda la locura posterior que me ha permitido llegar a donde estoy ahora: esperando la llamada para empezar a volar. Creo que para empezar sería bueno preguntarme qué fue lo que me ha llevado hasta donde estoy hoy. Tomando un café con unos amigos, una de las chicas comentó que ese mismo fin de semana empezaba un curso para ser azafata, cosa que en principio me pareció una locura ya que aún estábamos todos a mitad de carrera, pero ese detalle me llevó a plantearme las salidas de mi propia carrera y qué esperaba yo de mi futuro. Jessica Air Hostess Esa misma semana la bombardeé a preguntas sobre el curso y me puse a buscar información en internet. Me topé con la página web de Air Hostess Madrid, así que me dirigí allí al día siguiente y tras recibir toda la información sobre los distintos cursos vi que en el folleto aparecía una delegación en Málaga que además ofrecía un curso ese mismo verano. Cuando llegué a Málaga fui directamente a la oficina y me matriculé sin dudarlo. Este fue el día que puso patas arriba mi vida aunque aún yo no lo supiera. El primer día allí ya me di cuenta de que iba a ser un verano duro: uniforme, madrugones, estudiar… pero a pesar de todo sabía que merecería la pena. En ese primer desayuno del verano ya se estableció una gran amistad entre todos los alumnos y poco a poco fuimos forjándola también con los profesores e incluso con los alumnos del curso de piloto que se imparte en esta misma escuela. A lo largo del curso hemos tenido muchos buenos momentos: celebraciones de cumpleaños, diversión en las clases, apoyo grupal, tardes de relax fuera de la escuela, unas magníficas barbacoas veraniegas en las que nos reuníamos alumnos TCP, pilotos y profesores, y sobre todo esas aglomeraciones que formábamos en las habitaciones del hotel donde nos alojábamos en A Coruña. Pero el momento más significativo de todo el curso es claramente ese gran abrazo final cuando recibimos la gran noticia: ¡TODOS HABIAMOS SUPERADO LAS PRUEBAS DE AVIACION CIVIL! El verano de 2013 ha sido el más enriquecedor de toda mi vida con diferencia, de él me llevo un gran número de amigos que espero cruzarme en todos los aeropuertos que pise de ahora en adelante, porque todos son unos verdaderos profesionales gracias a la formación que hemos recibido por parte de nuestros profesores en las distintas materias. Hablando de profesores… Siempre he entendido que entre profesores y alumnos había un abismo inquebrantable, que eran distintas dimensiones relacionadas entre sí a través de la profesionalidad. Pero eso en Air Hostess Málaga no existe. Aquí tenemos personas expertas en el sector que ayudan a sus alumnos a entender todo lo que ocurre en este mundo (porque ya sabemos todos que la aviación es un mundo distinto al del resto de mortales), y no solo a entenderlo, sino a quererlo, a implicarnos en él, a demostrar que a pesar de todos los requisitos que hay que cumplir y las pruebas que hay que superar, estamos aquí porque es nuestra pasión y nada más. En definitiva este curso me ha hecho crecer como persona y me ha abierto los ojos a un mundo que hasta entonces desconocía, pero no todo acabó en ese gran abrazo allí en A Coruña. Es más, yo creo que realmente en ese instante fue donde comenzó toda esta locura de ser TCP. Después de esto tocaba volver a la rutina: dejar la escuela, alejarme de algunos de mis compañeros, volver a la universidad: el verano se acabó. Y a la vez que me sumergía en mi rutina no podía quitar los ojos del cielo, preguntándome cuando estaría yo ahí, así que en cuanto tuve oportunidad me puse en marcha. Hice mi cv, volví a la escuela a preguntar mil dudas que me surgían, hice mi primera entrevista, aprendí de los errores cometidos y un mes después me encontraba en Barcelona, recordando todo lo que mi instructora me había dicho durante el curso: mantén la postura adecuada, luce el uniforme, cuidado con el maquillaje, ve siempre perfectamente peinada, sonríe, habla educadamente y sobre todo sé tú misma. Gracias a estas simples instrucciones pasé la entrevista y la semana siguiente tenía que volver allí para hacer mi primer curso de conversión, pero antes de coger otra vez el avión debía reunir muchísimo papeleo así que me dirigí otra vez a la escuela y como de costumbre me ayudaron en todo, además de los certificados y justificantes que necesitaba, me dieron muchos más consejos para superar la última prueba. Y aquí estoy, con la habilitación hecha, mi primer curso de conversión superado y, al igual que otros tantos compañeros de la escuela, esperando la llamada para levantar el vuelo. Creo que hablo por muchos de nosotros cuando digo que por toda la formación, la ayuda, el apoyo y las grandes personas que he conocido:

¡MUCHÍSIMAS GRACIAS Air Hostess Málaga!

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