Hoy firmo pronto

08/09/2012

Bueno, otro día más que voy a esperar a que acabe el primer capítulo de CSI Miami y a la cama. Vale, son las 22:30h de un lunes cualquiera pero mañana firmo a las 5:45 y eso significa que, como vivo un poco retirado del aeropuerto, mi despertador suena a las 4:20. Hoy es de estos días en los que me alegro de no ser mujer. Yo me levanto, afeitado, ducha, uniforme y a correr. No me tengo que preocupar de pelo, horquillas ni maquillaje. Doy un par de vueltas en la cama y me empiezo a decir a mi mismo que estoy muerto, que me voy a dormir en dos minutos, que ayer también madrugué. Pero no. Tardo un poco más en caer. Me pasaba mi primera semana de vuelo y me sigue pasando ahora después de 6 años. Ya lo dice el refrán: "Mal de muchos, consuelo de tontos"...pero a todo el mundo le pasa. ¡Ay! esas ojeras delatadoras por la mañana. Cómo nos las arreglamos los TCPs para tener siempre buena cara, es el misterio que Dan Brown tratará de resolver en su próximo best-seller. Nadie lo sabe, ni siquiera nosotros. Bueno llega el toque de diana ¡y en pie! No me permito el lujo de estar ni 5 minutos más roneando. Esto me quedó claro desde mis días de la academia de tcps: si eres impuntual, no seas TCP. Si tú llegas tarde, retrasas a tus compañeros, el vuelo y a los pasajeros. Obviamente a todos nos puede pasar un día de despiste, pero la puntualidad ha de ser regla de oro para un buen TCP. Seguimos... Afeitado, ducha, uniforme y al coche. No soy de los que desayunan en casa. Prefiero añadir esos 10 minutos a mi sueño y ya desayunaré donde pueda. Llego al parking de empleados del aeropuerto y hay cola. Claro es hora punta, entre las 6 y 7 de la mañana se produce el cambio de turno en limpieza, mantenimiento de aeronaves, entran a trabajar camareros, dependientas y el grueso de las tripulaciones comienzan a firmar. Bueno, ¡vengo con tiempo! Ya encontraré sitio. Aparco y llego a firmas. Tecleo mi número de empleado en el ordenador y me sale por la impresora mi hoja de día con los vuelos, el nombre de mis compañeros pilotos y TCPs, y la previsión de pasajeros de cada vuelo. "Uy volamos con Elena, que sobrecargo más maja. ¡Qué bien, solo 93 pasajeros en el primer vuelo a Bilbao, podemos desayunar!". Busco a mi tripu y pienso que qué buena cara tienen todos y que a pesar de ser las 5:45 es una suerte poder trabajar con gente así. Elena nos llama a la sala de briefing, repartimos puestos. Sara dará las voces porque luego vamos a París y ella es la que habla francés. Llegan los pilotos, nos comentan cuánto duran los vuelos y si va a haber turbulencias aquí o allá y nos vamos a coger la furgo que nos lleva a nuestro avión. En la furgo, Roberto, que hizo el curso de tcp conmigo, comenta que ha dormido fatal y que ayer tuvo un poco de fiebre así que hoy estaremos todos pendientes de él y como va a haber poco trabajo en los dos primeros saltos, acordamos que sea él quien organice el galley tranquilamente y se lo tome con más calma en estos primeros saltos, porque luego vamos a París y volveremos con el avión lleno. Se hace el silencio, divisamos nuestro avión en un parking a lo lejos. Miro alrededor y pienso que a pesar del madrugón, tengo suerte. Soy TCP y vuelo con gente maja. !Qué lujo!

img: by Franco Folini

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