El Pasajero inesperado
29/01/2014Hace tres veranos, realizando la ruta Valencia- Otopeni (Rumania) me paso algo sorprendente. Este trayecto nunca deja de estar cargado de anécdotas, ya que es un vuelo con una ocupación muy alta y en horario nocturno, y ya sabéis cual es el dicho: Por la noche todos los gatos son pardos. Era una noche tranquila, dentro de lo habitual en la rotación. Tras arrasar con los productos de venta a bordo, todo el pasaje se pone a dormir, la duración del vuelo es de más de 3 horas por lo cual, solo aguantan despiertos un par de trasnochadores, entre ellos yo, siempre he llevado fatal hacer vuelos en horario nocturno, prefiero madrugar a las 04.00am que aguantar despierta cuando el sol ya se ha escondido. Al aterrizar en Otopeni ya llevaba una media de 4 cafés y unos 50 paseos de cortesía en crucero (es la manera de mantenerme activa y no dejar que el cansancio me gané el pulso). Al abrir la puerta para empezar el desembarque, agradecí esa brisa de aire golpeándome la cara. Hasta luego, gracias… Hasta luego, buenas noches…Muchas gracias, hasta luego… Tras despedir a unos 100 pasajeros, veo una cara nueva abandonando el avión, esta cara no me era familiar, no la había visto durante todo el trayecto… UPS! Era un perro del tamaño de un Pastor, y estaba desembarcando anchamente por las escaleras del avión! ¿Qué estaban viendo mis ojos? ¿De dónde había salido ese perro de tamaño descomunal? No teníamos constancia de ningún PET en cabina (animal a bordo) y además era evidente que no cumplía con las normas para poder ser transportado en cabina de pasajeros. ¿Dónde había estado escondido durante todas las horas que duro el vuelo? ¿Dónde lo llevaba metido su dueña? Aun me sigue resultando un misterio sin resolver… Todo es posible en los Otopen, cuando creáis que los habéis visto todo…llegará un pasajero inesperado (gallinas, loros, un titi pigmeo…)




