Despedida de soltera en vuelo

18/09/2012

Lo pensáis por un momento y parece que puede estar divertido, ¿verdad? El típico vuelo de despedida de soltera/o con un montón de chicas/os disfrazados de cosas extrañas. De buen humor y con ganas de cachondeo. Además, se supone que van a contar con la  complicidad de la tripulación para cualquier tipo de travesura que se les ocurra. Bueno. Bien. Vaya por delante que, y es una opinión muy personal que sólo me representa a mí, las despedidas de soltero no me gustan. No les veo la gracia. Llamar la atención con cosas raras en la cabeza y visitar sitios  "divertidos" de verdad que, para mí, no tiene gracia. Dicho ésto, os podéis imaginar que si las despedidas de ese tipo no me gustan, en el avión me horripilan. Hoy han entrado estas chicas de más o menos mi edad, vestidas de vaqueras, con plumas y demás aderezos amarillos, rosas y naranjas que os podéis imaginar. El vuelo era a Barcelona. Gran sitio para celebrar una despedida, sinceramente. Hora de salida: 17.30h. Pasajeros: en su amplísima mayoría, señores de corbata que se han despertado a las 5 de la mañana en Barcelona para ir a Madrid, reunión, comida de negocios y vuelta deseando dormir la siesta. Sin duda, con pocas ganas de oír " Tengo un tractor amarillo " interpretado por las susodichas vaqueras. Yo iba en la parte de atrás del avión y me ha tocado lidiar con ellas. Y claro al ser el único chico de la tripulación han tenido cachondeo conmigo para todo el rato. Que si "¿a qué hora sales, guapo?", "¿Cómo te llamas?", " ¿seguro que eres azafato y no el boys?"," la que se casa es ella pero yo no". La verdad es que hemos tenido unas buenas risas.Particularmente ellas. Hasta que ha llegado el momento "M" y al pasar con el carrito de venta a bordo  mi compañera Silvia ha ido al galley con la excusa de " buscar botellas de agua " y las amables señoritas han empezado a gritar como si no hubiera mañana " ¡QUE SE DESNUDE EL AZAFATO, QUE SE DESNUDE EL AZAFATO! ".  Lo cuento y suena gracioso, ¿verdad?. Pues yo no soy especialmente cortado, pero no podía apartar la vista del suelo de la vergüenza tremenda que me ha dado. Lo peor ha sido ver a algunos señores de traje adherirse a la cancioncilla con el cachondeo de viernes tarde para ponerme más rojo. Al final he optado por reírme de pura vergüenza y meterme al galley a buscar a Silvia y sus botellas de agua. Lejos de callarse, las chicas seguían gritando su cancioncilla. Yo no salía del galley ni muerto. Al final ha venido Pilar, nuestra sobrecargo, y me ha dicho que " dicen que o sales y te haces una foto con ellas o no se callan ". Ella, muerta de risa. Yo, muerto de vergüenza como nunca en mi vida. Al final, foto. Todo sea por el descanso y bienestar a bordo del resto de los pasajeros. ;-)

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