Café italiano on board

19/09/2012

¡Menudo día el de hoy! 7.30 de la mañana. Vuelo Milán - Madrid a tope de ejecutivos italianos vestidos de manera impecable, y yo que voy a servirle el café al italiano más elegante, con su impoluto traje y le tiro todo el café por encima. ¡Pobre hombre! Y es que ya no es que le haya manchado la camisa, los pantalones, la americana y ¡hasta los calcetines!, es que además le he quemado. ¡Menos mal que el café ya llevaba un rato hecho y el señor estaba en la penúltima fila! Si llega a ser el del asiento 1A le dejo la marca no solo en la ropa sino también en su piel. Hay días en los que no puedo estar más patosa. Se me cae el café, el té, me quemo con el horno y me tropiezo con el carro. Vamos, que a final del día más que una tcp parezco un soldado recién regresado de Afganistán. El italiano de hoy se ha portado como un caballero. Después de derramarle el café por encima, me quedado con cara de susto y he empezado a pedirle disculpas como una loca. Lo que más me preocupaba era que se hubiera quemado. Él se ha levantado tranquilamente de su asiento, me ha puesto una mano en el hombro y sonriendo me ha dicho que no pasaba nada, que le puede ocurrir a cualquiera. No sé. Se supone que tenemos que tener empatía y saber ponernos en el lugar de los demás, pero si a mi me tiran un café por encima, os aseguro que me constaría mantener la calma, sonreír al que me lo ha tirado por encima y decirle que no pasa nada. Estos pasajeros son los que te recuerdan lo bueno de trabajar cara al público. Con ellos, los fallos se convierten en lecciones para mejorar.

Blog

Compartir: